VISUAL THEOLOGY


Anónimo, Jesús Adolecente con los Instrumentos del la Pasión, Museo Nacional del Virreinato, Tepozotlán (Estado de México. México) ■ La Pasión de Cristo es un tema recurrente en el arte cristiano. Su representación puede incluirse dentro del más amplio ciclo de la vida de Cristo, puede adecuarse estrictamente a los límites propios del concepto "Pasión", o incluso limitarse a una parte restringida de éste (por ejemplo, al conjunto de las escenas del camino del Calvario), o a un solo episodio evangélico. Hay diversos elementos iconográficos identificativos de la Pasión de Cristo o de cada una de sus escenas. Los más usuales son:

-Las treinta monedas de plata que costó la traición de Judas Iscariote.
-La espada o dos espadas citadas en los pasajes evangélicos que van desde la última cena hasta el prendimiento de Cristo en el Huerto de los Olivos.
-El gallo cuyo canto (profetizado por Cristo) anunció las tres negaciones de San Pedro.
-El pilar y el látigo. 
-La corona de espinas, el manto (a veces confundido con la túnica de Cristo) y otros los atributos reales usados para hacerle mofa, incluida la inscripción "INRI".
-La cruz y los instrumentos (llamados Arma Christi o instrumentos de la Pasión) usados para clavarlo a ella (martillo, tenazas y los clavos de Cristo -cuyo número y disposición han sido históricamente objeto de debate-)
-La esponja con vinagre que le dan para calmar su sed y los dados con los que los soldados se rifaron sus vestidos. 
-La lanza con la que le hirió el centurión.
-El cáliz que recogió la sangre de sus heridas, y que se identifica legendariamente con el de la última cena. 
-La escalera usada para bajar el cuerpo. 

La vasija que contenía la mirra con que José de Arimatea ungió el cuerpo de Cristo y el Santo Sudario usados en su entierro.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris