Reunidos en el nombre del Señor
que nos ha congregado ante su altar
celebremos el misterio de la fe
bajo el signo del amor y la unidad,
celebremos el misterio de la fe
bajo el signo del amor y la unidad.

Tu, Señor, das sentido a nuestra vida,
tu Presencia nos ayuda a caminar,
tu Palabra es fuente de agua viva
que nosotros a tu mesa venimos a buscar.

Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu Palabra
y tu Cuerpo tomado en alimento nos traiga la salud 

■ F. Palazón

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris