Cristo lo es todo para nosotros.
Si quieres curar tus heridas, El es médico.
Si la fiebre te abrasa, El es la fuente de agua fresca.
Si te oprime el peso de la culpa, El es la justicia.
Si necesitas ayuda, El es la fuerza.
Si temes la muerte, Es es la vida.
Si deseas el cielo, El es el camino.
Si huyes de las tinieblas, El es la luz.
Si buscas comida, El es el alimento.
Buscad y ved cuán bueno es el Señor;
dichoso el hombre que espera en Él


San Ambrosio

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris