gloria a Jesús el Señor,
al Cordero de Dios,
al Nombre sobre todo nombre,
a Jesús el Señor
al Cordero de Dios
al nombre sobre todo nombre 

■ Martin Valverde 

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris