Ya cinco días tan solo,
dice la esposa anhelante:
la primavera ha llegado
el cuerpo siente la sangre;
huele a canciones de Espíritu,
porque un Esposo las trae:
Ya cinco días tan solo.

El corazón se ha ablandado
tras el pecado y combate;
reina la paz suavemente
con el divino mensaje:
Dios es amor encarnado,
Dios es perdón y rescate:
Ya cinco días tan solo.

Llueva la gracia increada,
llueva el amor a raudales;
Dios, pobre niño anunciado,
del trono viene sin pajes;
cunda el silencio en la tierra,
la fe su canto prepare:
Ya cinco días tan solo.

Cante María el Magníficat
desde Jesús que la invade,
y un alma toda la Iglesia,
un mismo canto proclame;
con nuestra Madre inspirada
voces y amores se explayen:
Ya cinco días tan solo.

Ya cinco días tan solo:
llega: venid a encontrarle.
¡Gloria a los santos Profetas,
los mensajeros reales!
'Gloria al que viene, Jesús,
gloria al Amor y a Dios Padre!:
Ya cinco días tan solo.
Amén. Maránatha

P. Rufino María Grández, ofmcap.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris