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Cómo puede alguien jamás confiar en la existencia de un amor divino incondicional cuando casi todo, sino todo lo que hemos experimentado, es lo opuesto del amor: temor, odio, violencia y abuso? ¡No estamos condenados a ser victimas! Queda adentro nuestro, aunque parezca oculta, la posibilidad de elegir el amor. Muchas personas que han sufrido los más horrendos rechazos y han sido sujetos a las más crueles torturas han podido elegir el amor. Cuando eligieron el amor, no solamente se convirtieron en testigos de la capacidad humana de soportar pruebas, sino también del amor divino que trasciende todos los amores humanos. Quienes eligieron amar, aunque sea en escala reducida, en medio del odio y el temor, son las personas que ofrecen una verdadera esperanza a nuestro mundo ELEGIR EL AMOR, H. Nouwen.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris