La presentación del Señor

Levantemos el corazón, 
lo tenemos levantado hacia el Señor.
demos gracias al Señor, nuestro Dios, 
es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, 
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy, tu Hijo es presentado en el templo
y es proclamado por el Espíritu:
Gloria de Israel y luz de las naciones.

Por eso, nosotros, llenos de alegría, 
salimos al encuentro del Salvador,
mientras te alabamos con los ángeles
y los santos cantando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…

Prefacio de la fiesta de la Presentación del Señor

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris