Cantad Eucaristía al Padre bueno,
cantad Eucaristía al Hijo amado,
cantad Eucaristía al Santo Espíritu:
cantemos el misterio regalado.

En este Cuerpo, carne de María,
en este sacramento aquí adorado,
en este pan y vino de delicias
el cielo prometido ha comenzado.

La Carne es vida, fuerza del Dios débil,
historia desgranada, luz y barro,
su Sangre es el amor incorruptible
Humanidad divina, Dios donado.

En ti nuestra alabanza se derrama,
mirándote, Jesús sacramentado:
oh diálogo de amor al corazón,
de flores y de espinas bello ramo.

Jesús amado, luz de caminantes,
reposo de la esposa en tu regazo,
Jesús, mi Dios de todo gozo y esperanza,
bendito en la Custodia que hoy portamos.

Que sea nuestra vida altar purísimo
y tú la ofrenda y don de todo agrado,
y el Padre en ti nos mire complacido
y en ti a todos nos una en un abrazo. Amén

P. Rufino Mª Grández, ofmcap, 
Cuautitlán Izcalli (Mexico), Corpus Christi 2005. 

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris