New-old-ideas


Cuando leemos en el Nuevo testamento que la fe “mueve montañas”, no debemos interpretar el lenguaje simbólico en un sentido exclusivamente literal, como si quisiera decir que la oración es un medio mágico de llevar a cabo cosas físicamente difíciles o imposibles de realizar. Ese es el tipo de absurdo que los ateos sugieren después de haber allanado una colina con una máquina excavadora o después de que un astronauta soviético haya regresado a la tierra sin haber visto ningún ángel. La fe, en efecto, tiene que ver con imposibilidades, pero en modo alguno pretende suplir a la mera fuerza física, a la medicina, al estudio o a la investigación humana. Cuando Cristo decía a sus oyentes que debían tener fe, no pretendían que se limitasen a usarla para modificar el paisaje. Quería hacerles ver que su fe debía ser tal que no se dejara amilanar por ninguna clase de obstáculos ni de imposibilidades aparentes. La lección se refería a las cualidades de la fe, no a la naturaleza de la tarea que había de realizarse. La tarea no importaba, porque todo lo que fuese necesario para la salvación iba a concederlo Dios como respuesta a nuestras oraciones. El significado central de la enseñanza del Nuevo Testamento sobre la oración, por tanto, es que el Reino de los cielos está abierto a quienes, en la oración, pidan acceder a él. Esta ayuda sobrenatural jamás le será negada a nadie que la necesite y la busque en el nombre de Cristo. La fe le será concedida a quienes sepan pedirla. La luz de la verdad divina no se le niega nunca a los humildes. Pero la oración debe ser perseverante e insistente” ■ Thomas Merton

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris