VISUAL THEOLOGY


El pelícano, que vive en las orillas de lagos y ríos en las regiones cálidas, da de comer a sus pequeños con el alimento que extrae con el pico de la bolsa de piel del pecho. Antiguas leyendas imaginaron que el pelícano nutre a sus pequeños con su propia carne. La tradición cristiana, precisamente por esto, a partir del medioevo, comenzó a utilizar el pelícano como símbolo eucarístico, viendo en su sangre vivificadora la figura de la sangre redentora de Cristo. Por esta misma razón, Cristo eucarístico, en el himno Adoro te devote, atribuido a Santo Tomás de Aquino, es llamado Piepellicane (‘Pelícano santo).

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris