New-old-ideas


En el corazón, donde todo puede callar y todo calla (si nosotros lo permitimos), se renueva, a cada instante, la Presencia de Dios y nuestra vida misma. Sin ansiedad alguna, sin tensión, ni angustia, sin temor desde luego, reposamos en el Corazón de Aquél que nunca está lejos. Basta un instante de fe, de esperanza, de amor; porque Él llama, incesantemente, a nuestra puerta. No pensemos que es difícil abrir, no juzguemos acerca de "introducciones" o de "métodos", simplemente hemos de DEJAR, en la paz que nos es dada, aún en medio de las mayores pruebas. La oración es directa... e inmediata. -¡Señor, sí quiero, te quiero a Tí! Ermitaño urbano

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris