Salve madre en la tierra de mis amores
te saludan los campos
que alza el amor,
Reina de nuestras almas
flor de las flores
muestra aquí
de tu gloria los resplandores
que en el cielo tan solo te aman mejor.
Virgen Santa, virgen pura
vida esperanza y dulzura
del alma que en ti confía
madre de Dios, madre mía
mientras mi vida alentare
todo mi amor para ti
más si mi amor te olvidare
madre mía
más si mi amor te olvidare
tu no te olvide de mí

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris