Lead, Kindly Light, amid the encircling gloom
Lead Thou me on!
The night is dark, and I far from home
Lead Thou me on!
Keep Thou my feet; I do not ask to see
The distant scene one step enough for me.

ever thus, nor pray’d that Thou
Shouldst lead me on.
I loved to choose and see my path, but now
Lead Thou me on!
I loved the garish day, and, spite of fears,
Pride ruled my will: remember not past years.

So long Thy power hath blest me, sure it still
Will lead me on,
O’er moor and fen, o’er crag and torrent, till
The night is gone;
And with the morn those angel faces smile
Which I have loved long since, and lost awhile.

Guía, Amable Luz, a través de la penumbra,
¡Guíame Tú!
La noche es oscura, estoy lejos de casa;
¡Guíame Tú!
Cuida mis pies; no pido ver
el horizonte a lo lejos –me basta un paso.

Siempre como ahora; no acostumbraba pedirte
que me guiaras;
siempre quise elegir y ver mi camino, pero ahora
¡Guíame Tú!
Amé los días relumbrantes, y por encima del miedo
el orgullo me podía: no recuerdes esos años.

Desde lejos tu poder me bendecía; de seguro
podrá guiarme ahora
por rastrojos y malezas, por pendientes y quebradas, hasta
que cese la noche.
Con la mañana sonríen aquellos Angeles
que yo había amado de lejos y que un tiempo había perdido J.H. Newman 

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris