Dios habla y llama con voz que se hace polifonica al refractarse en la múltiple realidad de las cosas terrenas y de las acciones humanas. Se trata entonces de saber ver y oír esas pisadas divinas. Pero Dios lleva siempre la iniciativa. Nosotros no vamos a la gracia: es la gracia la que se adelanta y viene a nosotros. Hay que sentirla acercarse y ver cómo llega ■ José Morales, La experiencia de Dios

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris