Dios es luz
y luz de su luz es el Verbo;
es Cristo la luz de la vida,
naciendo es estrella y sendero.

Dios es luz,
morada de todo lo bello;
venid al portal, cabalgata
de oriente y de todos los pueblos.

Dios es luz,
en él no hay pecado ni infierno;
venid a Belén, caminantes,
saciad en un Niño el deseo.

Dios es luz,
Él es mi confianza y sosiego;
vayamos, cristianos, cual reyes
con oro, con mirra e incienso.

Dios es luz
y en pajas la luz está ardiendo;
vayamos, humildes, con gozo
y un beso en los labios llevemos.

Dios es luz:
bendito en su trono del cielo,
bendito en la cuna encarnado,
bendito con júbilo eterno. Amén
Rufino Sánchez, OFM, Estella (Navarra) 6 enero 2002

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris