Tarantan

cuando daba la una

para vel el niño en la cuna

y al niño recien nacido

que nació en la nochebuena

en Belén en un portal.

Que chin tarantan, cuando daban la una,

que chin tarantan, cuando daban las dos,

que chin tarantan, cuando daban las tres,

la Virgen María y el niño Manuel.

Los pastores que supieron que el niño

queria leche;

los pastores que supieron que el niño

queria leche.

Hubo pastor que ordeño las cabritas

veinte veces;

hubo pastor que ordeño las cabritas

veinte veces.

Los pastores que supieron que el niño Dios

estaba encueros;

los pastores que supieron que el niño Dios

estaba encueros.

Hubo pastor que esquilo

cuatro, cinco o seis corderos;

hubo pastor que esquilo

cuatro, cinco o seis corderos.

Los pastores que supieron que el niño

queria fiesta;

los pastores que supieron que el niño

queria fiesta,

Hubo pastor que rompió diez

pares de panderetas;

hubo pastor que rompió diez

pares de panderetas.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris