Adeste fideles, laeti triumphantes
Venite, venite in Bethlehem
Natum videte, regem angelorum
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

En grege relicto, humiles ad cunas,
vocati pastores approperant.
Et nos ovantes gradum festinemus.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Aeterni Parentis splendorem aeternum,
Velatum sub carne videbimus
Deum Infantem, pannis involutum.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Pro nobis egenum et foeno cubantem,
Piis foveamus amplexibus:
Sic nos amantem quis non redamaret?
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum ■

(Venid fieles todos, alegres y triunfantes)
(Venid, venid a Belén)
(Contemplad al niño, Rey de los angeles)
(Venid y adoremos, venid y adoremos)
(Venid y adoremos al Señor).

(Ved cómo, dejando el rebaño, humildemente hacia la cuna
rápidamente se acercan los pastores al ser llamados,)
(Y nosotros apresurémonos con paso alegre.)
(Venid y adoremos, venid y adoremos)
(Venid y adoremos al Señor.)

(El esplendor eterno del Padre Eterno)
(Lo veremos oculto bajo la carne)
(Al Dios Niño envuelto en pañales)
(Venid y adoremos, venid y adoremos)
(Venid y adoremos al Señor.)

(Por nosotros pobre y acostado en la paja)
(Démosle calor con nuestros cariñosos abrazos)
(A quien así nos ama ¿quién no le amará?)
(Venid y adoremos, venid y adoremos)
(Venid y adoremos al Señor) ■

Adeste Fideles es un himno usado en la Bendición durante la Navidad en Francia, España e Inglaterra desde fines del siglo XVIII. Se cantaba en la misión portuguesa en Londres en 1797. Vincent Novello, organista de ese lugar, atribuyó la versión musical más popular a John Reading, quien fue organista en la Catedral de Winchester de 1675-81, y posteriormente en la Universidad de Winchester. El himno en sí mismo ha sido atribuido a San Buenaventura, pero no se encuentra entre sus obras. Es probable que su autor sea francés o alemán. El Himno, fundamentalmente invita a los fieles a venir a Belén a adorar al Salvador recién nacido.


Luca Cambiaso
La Adoración de los Magos
Bosquejo, 21x30 cm
Origen: Italy, Circa (1570)
Museo de L’Hermitage (San Petesburgo)

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris