Then there exists a very special service which is that rendered by the ministerial priesthood, a sublime mission that assures the continuity among men of the redeeming work of Christ. The Church needs men who guarantee their own brothers a lifelong service exceedingly high and exalting: that is, being stewards and administrators of God’s mysteries, living instruments of forgiveness and grace, ministers of the Word that saves ■ Jonh Paul II To the young people of Friscotti, Italy, August 9, 1980.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris