Domingo de Pascua


Este año celebramos la Resurrección del Señor muy pronto en el calendario; de hecho pasaran mas de 150 años hasta que llegue tan temprano –en el año 2160 para ser exacto. Espero celebrar la Pascua en el cielo, y como sacerdote que soy, quisiera que todos los estamos hoy aquí lo hiciéramos juntos, delante de Dios, en la eternidad[1].

¿Qué es la eternidad? Tema difícil de explicar, sin duda. La vislumbramos en el domingo de Pascua y durante estos cincuenta días. Jesús ha sido transformado en forma radical y nosotros también, si estamos en Él y nos dejamos conducir por Su espíritu.

La vida eterna es simplemente la continuación de algo que ya empieza en esta vida. Hace una semana, al celebrar el domingo de Ramos, escuchamos la voz del Señor diciendo no se haga como yo quiero, sino hágase tu voluntad.[2] El Señor aceptó la voluntad del Padre aun cuando le iba a costar un terrible sufrimiento.

Para comprender las verdades espirituales, a veces es bueno echar mano de las realidades terrenas. Dante Alighieri, el gran poeta italiano, quizá pueda ayudarnos[3].

Él escribió una obra llamada La Divina Comedia.[4] Allí cuenta, entre otras cosas, un viaje al fondo del infierno, la subida al monte de purgatorio y finalmente llega a las esferas del cielo. En la parte más baja de aquella esfera celestial están aquellos que no cumplieron con la voluntad de Dios, pero que se arrepintieron sinceramente antes de morir. En ese lugar Dante encuentra a una mujer que le parece familiar, se llama Piccarda. El poeta empieza a hablar con ella y en algún momento le pregunta si las almas que están allí no son en realidad infelices, si no desearían un lugar en alguna parte más alta del cielo. Piccarda sonríe y le explica que la esencia del cielo es habitar en la voluntad santa de Dios. Luego le dice quizá la frase más famosa de de toda la Divina Comedia: En la voluntad de Dios está nuestra paz.

Su voluntad es nuestra paz. Tal cual. El cielo, la vida eterna, significa abrazar, ya desde ahora, la voluntad de Dios en nuestra vida.

Que a lo largo de éstos cincuenta días del tiempo pascual busquemos momentos para encontrarnos a solas con Jesús en la oración. La Capilla del Santísimo Sacramento es un estupendo lugar. Esta abierta veinticuatro horas al día. En la oración y solamente en el silencio de la oración encontraremos sentido de nuestra vida, y la fuerza que nos hace falta para sonreír pero sobre todo para abrazar la voluntad de Dios. Su voluntad es nuestra paz.

En ésta mañana de Pascua volvemos también la mirada a la Virgen Santísima y le pedimos que nos lleve hasta su hijo, para que podamos decirle con un corazón renovado:

Jesús, presente y vivo en tus hermanos,
acoge nuestras manos en tus manos,
conduce el caminar de nuestras vidas
por sendas de vivir ya redimidas.

Recibe, Padre santo, la alabanza
del pueblo que te aclama en la esperanza
de ser junto a tu Hijo eternamente
reunido por tu Espíritu clemente
[5]

[1] Homilía pronunciada el 24.III.2008, Domingo de Pascua, en St. Matthew, en San Antonio (Texas).
[2] Cfr Lc 22, 42.
[3] Dante Alighieri (Florencia, 14 de mayo de 1265 – Rávena, 14 de septiembre de 1321) fue un poeta florentino italiano. Su obra maestra, La Divina Comedia se considera una de las obras máximas de la literatura universal producida en Europa durante la Edad Media.
[4] Cada una de sus partes está dividida en cantos, a su vez compuestos de tercetos. La composición del poema se ordena según el simbolismo del número tres: tres personajes principales, Dante, que personifica al hombre, Beatriz, que personifica a la fe, y Virgilio, que personifica a la razón; la estrofa tiene tres versos y cada una de las tres partes cuenta con treinta y tres cantos.Dante Alighieri llamó comedia a su libro pues, de acuerdo con el esquema clásico, no podía ser una tragedia, ya que su final es feliz. El libro suele presentarse actualmente con un gran cuerpo de notas que ayudan a entender quiénes eran los personajes mencionados. Estos comentarios incluyen interpretaciones de las alegorías o significados místicos que contendría el texto, que otros prefieren leer como un relato literal. Esta tendencia se acentuó en el siglo XX entre los exegetas y críticos de "La divina comedia", muchos de los cuales sostienen que Dante narró una historia en el mundo material de ultratumba tal como se lo concebía en su tiempo. Miguel Asín Palacios, por otra parte, destacó la importancia de la escatología musulmana en la estructura del Infierno dantesco. La mejor traducción española en verso es la del poeta, crítico y traductor Ángel Crespo.
[5] Cfr http://www.liturgiadelashoras.org
Ilustracion: PRETI, Mattia Preti, Cristo en la gloria, (1660), óleo sobre tela, 220 x 253 cm, Museo del Prado (Madrid).

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris