nEw-Old-IdeAs


Las apariencias. A pesar de cuanto exteriormente pueda agobiarnos, la vida profunda se cumple en nuestro interior. Solo ahí. En un instante todo puede comenzar, como una aurora, renovándose por gracia de Dios. Volvamos incesantemente a casa, a nuestro claustro interior -que nadie puede demoler- a ese santuario vivo, que no es otra cosa que la Morada de Dios Ermitaño urbano

No hay comentarios:

Publicar un comentario