Mayo, mes de María


Tú eres toda hermosa,
¡oh Madre del Señor!;
tú eres de Dios gloria,
la obra de su amor.

¡Oh rosa sin espinas,
oh vaso de elección!,
de ti nació la vida,
por ti nos vino Dios.

Sellada fuente pura
de gracia y de piedad,
bendita cual ninguna,
sin culpa original.

Infunde en nuestro pecho
la fuerza de tu amor,
feliz Madre del Verbo,
custodia del Señor. Amén

VI Domingo de Pascua (C)


Ven Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho[1]. Esta es la promesa de Jesús.

Del Espíritu no habría que hablar mucho, es mejor desearlo, esperarlo en oración, invocarlo y dejarnos penetrar, reanimar y conducir por Él.

¡Ven Espíritu Santo! sin Ti, nuestra lucha por la vida termina sembrando muerte, nuestros esfuerzos por encontrar felicidad acaban en egoísmo amargo e insatisfecho[2].

¡Ven Espíritu Santo! Sin Ti, nuestro "progreso" no nos conduce hacia una vida más digna, noble y gozosa. Sin Ti, no habrá nunca un pueblo unido sino un pueblo constantemente vencido por divisiones, rupturas y enfrentamientos. Sin Ti, seguiremos dividiendo y separándolo todo: Norte y Sur, bloque occidental y oriental, primer mundo y tercer mundo, izquierdas y derechas, creyentes y ateos, hombres y mujeres. Recuérdanos que todos venimos de las entrañas de un mismo Padre y todos estamos llamados a la comunión gozosa y feliz en El.

¡Ven Espíritu Santo! Renueva nuestro amor al mundo y a las cosas. Enséñanos a cuidar esta tierra que nos has regalado como casa de todos donde pueda crecer la familia humana. Sin Ti nos la seguiremos disputando agresivamente, buscaremos cada uno nuestra «propiedad privada» y la iremos haciendo cada vez más inhóspita e inhabitable.

¡Ven Espíritu Santo! Enséñanos a entendernos aunque hablemos lenguajes diferentes. Si tu Ley interior de Amor no nos habita, seguiremos la escalada de la violencia absurda y sin salida.

¡Ven Espíritu Santo! y enséñanos a creer. Sin tu aliento, nuestra fe se convierte en ideología de derechas o de izquierdas, nuestra religión en triste seguro de vida eterna que se va marcando en una inútil hojita de normas. Condúcenos al evangelio y ayúdanos a alimentarnos de él y sólo de él[3].

¡Ven Espíritu Santo! y enséñanos a orar. Sin tu calor y tu fuerza, nuestra liturgia se pierde en rutina, nuestro culto en rito legalista, nuestra plegaria en palabrería. Ven a mantener dentro de la Iglesia el esfuerzo de conversión. Sin tu impulso, toda renovación termina en anarquía, involución, cansancio o desilusión. Ven a alegrar nuestro mundo tan sombrío. Ayúdanos a imaginar lo mejor y más humano. Ábrenos a un futuro más fraterno, limpio y solidario. Enséñanos a pensar lo todavía no pensado y construir lo todavía no trabajado. Entra hasta el fondo de nuestras almas. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado cuando Tú no envías tu aliento.

Ven Señor y dador de vida. Pon en los hombres gozo, fuerza y consuelo, en sus grandes y pequeñas decisiones, en sus miedos, luchas, esperanzas y temores.

¡Ven Espíritu Santo! y enséñanos a creer en Ti como ternura y proximidad personal de Dios a los hombres, como fuerza y poder de gracia que puede conquistar nuestro interior y dar vida a nuestra vida ■


[1] Jn 14, 23-29
[2] Veni Creator Spiritus es, dentro del marco de la Iglesia católica, un texto que invoca la presencia del Espíritu Santo. Fue escrito y es rezado o cantado en latín. Se utiliza en la liturgia católica. Se suele cantar al comienzo de solemnes actos académicos en las universidades. Esto es un vestigio del origen eclesiástico de la institución. El texto procede del siglo IX y se suele atribuir a Rábano Mauro.
[3] J. A. Pagola, Buenas Noticias, Navarra 1985, p. 293 ss.

neW-oLd-IdeAS


Ssed fieles a la amistad verdadera con vuestros hermanos, porque nada hay más hermoso en las relaciones humanas. Ciertamente consuela mucho en esta vida tener un amigo a quien abrir el corazón, desvelar los propios secretos y manifestar las penas del alma; alivia mucho poseer un hombre fiel que se alegre contigo en la prosperidad, comparta tu dolor en la adversidad y te sostenga en los momentos difíciles. ¡Qué hermosa es la amistad de los tres muchachos hebreos! Ni siquiera la llama del horno fue capaz de separar sus corazones. Bien a propósito escribió el santo David: Saúl y Jonatán inseparables durante la vida, tampoco se separaron en la muerte (2 Sam 1, 23) san Ambrosio, obispo de Milán (340-397) 

VISUAL THEOLOGY



Pietro di Domenico da Montepulciano (Italian, Marchigian, active first quarter 15th century) Madonna and Child with Angels, Tempera on wood, gold ground, The Metropolitan Museum of Art ■ This painting dates about 1420 and is notable for the refinement of its tooled and freehand work on the gold ground. The picture alludes to the Madonna’s humility (seated on grass); as Queen of Heaven (the angels tooled into the gold background suspend a crown over her); and as the beloved enclosed in a garden. She unveils her sleeping child—an allusion to his future sacrifice and death. It is one of the finest works by Pietro di Domenico, who was active in the region of the Marches. Exceptionally, the picture survives intact with its original engaged frame decorated with a continuous flower pattern and the artist's signature ■

Sixth Sunday of Easter (C)


Peace I leave with you. My peace I give to you. Not as the world gives peace do I give peace. Usually when we think of peace we consider the end of hostilities between warring nations, or even warring members of a family. Well, that is not the peace the Lord gives. The peace of the Lord is the joy we experience when we are united to Him. This is the peace that Jesus felt on the cross when He was united to His Father will, completing the work of our redemption. This is the peace that the martyrs felt when others brutalized them for refusing to give up Jesus Christ. This is the peace that we all feel when we are mocked for taking our faith, our commitment to the Lord, so seriously that we refuse to join in with the immorality of our particular societies, be that at school, in the neighborhood, or even within the country…

There is a wonderful mystery of our lives that the immoral world will never understand: Saying Yes to Christ does not make every day a Good Friday. Saying Yes to Christ makes every day an Easter Sunday.

Our friends, our neighbors, the members of our families, come to us with their problems, their needs, their fears. Why? Well, because they want us to share our peace with them. They want us to share with them the Peace of Christ. We would like to solve other people’s problems. We would like to make their pain go away. But, very often, we cannot do either. We can do something far greater, though. We can encourage them to be united to the Lord and trust in Him. We can offer them the peace that has been given to us, the Peace of the Lord.

And this why Christ came: to replace chaos with calm, hatred with love, and turmoil with peace. Union with Jesus puts all the difficulties of the world, including our personal worlds, into perspective.

Also, we are beginning the month of May, a month traditionally dedicated to Mary in many cultures. May is considered the season of the beginning of new life. Already in Greek culture, May was dedicated to Artemis, the goddess of fecundity. In Roman culture, May was dedicated to Flora, the goddess of bloom, of blossoms. The Romans celebrated ludi florales (literally: floral games) at the end of April, asking the intercession of Flora for all that blooms. This is also related to the medieval practice of expelling winter[1]. Today, let us ask Our Lady that with the help of the grace which she will surely obtain from her Son, she will make us simple, childlike, and little in our own eyes.

God will reward our external humility by using this very simplicity to bring souls to Himself, even as through Our Lady under His divine Son, He brings all of the sons and daughters of Adam back to the Creator from whom they came. May the Peace of Christ be with you all, always ■


[1] Since medieval times, we have had the combination between Mary and the month of May. Among the earliest witnesses are: Alphonsus X, el sabio, King of Castille, Spain  with his Cantigas de Santa Maria. Here and elsewhere, both Mary and the month of May are greeted, welcomed and celebrated on specific days in May. 

Despierta, Jerusalén,
que el Señor ha despertado;
no está en el santo sepulcro
el Hijo resucitado.

De barro su carne fue,
del barro de sus hermanos,
barro que no vuelve al polvo,
¡oh Jesús glorificado!

Ya no lo tiene la piedra
que quieren besar mis labios;
no le busquéis en la tumba
al Viviente más cercano.

Vida para no morir
su cuerpo santo ha heredado;
olvidad la sepultura,
id a otro sitio a encontrarlo.

Donde los hombres se encuentran
y el amor hace el milagro,
allí le veréis, testigos,
allí corred a abrazarlo.

Honor al Hijo del hombre
que hasta la tumba ha bajado
y hoy nos levanta consigo,
amados y perdonados. Amén

R. M. GRÁNDEZ (letra) – F. AIZPURÚA (música), capuchinos.
Himnos para el Señor, Ed. Regina 1983. 

V Domingo de Pascua (C)



Qué mucho (sic) se habla del amor y qué mucho (sic) se falsea su contenido. Hoy tenemos revistas de amor, canciones de amor, películas de amor, citas de amor, cartas de amor, técnicas para hacer el amor... Pero, ¿qué es el amor? ¿Cómo se vive y se alimenta?

No hay que detenernos mucho para entender que las cosas a las que hoy llamamos «amor» no lo son en realidad, son más bien formas de desintegrar el verdadero amor. Hay quienes llaman amor al contacto fugaz y trivial de dos personas que se «disfrutan» mutuamente vacías de ternura, afecto y mutua entrega. Para otros, amor no es sino una hábil manera de someter a otro a sus intereses ocultos y sus satisfacciones egoístas. No pocos creen vivir el amor cuando sólo buscan en realidad un refugio y un remedio para una sensación de soledad que, de otro modo, les resultaría insoportable. Bastantes creen encontrar el amor en una relación satisfactoria donde la mutua tolerancia y el intercambio de satisfacciones los une frente a un mundo hostil y amenazador.

Vivimos en un mundo y en concreto en una sociedad donde se corre con frecuencia tras ese (terrible) ideal descrito por A. Huxley del hombre bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho y con posibilidad de divertirse intensamente[1]. Hoy, los hombres compran cosas hechas a los mercaderes, pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos[2]…  

¿Qué hacer? Los creyentes hemos de poner atención una vez más a las palabras del Señor: La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros[3] porque estamos llamados a distinguirnos no por un saber particular, por una doctrina, ni por la observancia de unos ritos o unas leyes o unas normas. Nuestra verdadera identidad y distintivo se basa en nuestro modo de amar. Ahí está el quid de todo. El mundo, la sociedad, los vecinos, los compañeros de trabajo deben reconocernos por nuestro estilo de amar, que tiene como criterio y punto de referencia el modo de amar de Jesús, un amor que da absolutamente todo a cambio de nada. El nuestro debe ser un amor desinteresado, que sabe acoger y ponerse al servicio del otro, sin límites ni discriminaciones. Un amor que sabe afirmar y defender la vida, el crecimiento, la libertad y la felicidad de los demás[4], un amor que considera el respeto como un valor fundamental, pero no absoluto pues llevado al absurdo implicaría respetar la vida de la bacteria del cólera, las opiniones raciales de Hitler o el derecho del ladrón a ejercer su profesión[5].

Esta es la tarea gozosa del creyente en esta sociedad donde se falsifica tanto el amor. Esta es la llamada de éste domingo –ya el quinto del tiempo de Pascua-: desarrollar nuestra capacidad de amar siguiendo el estilo de Jesús.

Adentrándonos en éste camino, bajo la guía del Señor y del Magisterio descubriremos que sólo el amor hace que la vida merezca ser vivida, que sólo desde el verdadero amor es posible experimentar la gran alegría de vivir y que al atardecer de la vida seremos juzgados en el amor[6]




[1] Un mundo feliz (Brave New World en inglés arcaizante, literalmente «magnífico [o maravilloso] nuevo mundo») es la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932. El título tiene origen en una obra del autor William Shakespeare, La tempestad, en el acto V, cuando Miranda pronuncia su discurso:

¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad!
¡Oh mundo feliz,
en el que vive gente así!

La importancia del libro en la vida de Huxley lo llevan a escribir más adelante un libro de ensayos y consideraciones relativas bautizado como Retorno a Un Mundo Feliz, (Return to Brave New World), donde aborda detalladamente los diferentes problemas socio económicos que dieron impulso a la creación de su novela futurista.
[2] A. de St. Exupery, El Principito, Cap. XXI.
[3] Cfr. Jn 13, 31-33a. 34-35.
[4] J. A. Pagola, Buenas Noticias, Navarra 1985, p. 291.
[5] La idea es de mi buen y gran amigo Wenceslao Renovales.
[6] San Juan de la Cruz. 

nEw-oLD-iDeAS


Sabemos que vamos sumergidos en el Misterio que nos excede... La hora del descenso es ésta y no hemos de descorazonarnos cuando sufrimos lo que no aguardábamos. Topamos con la cizaña, es verdad, pero no podemos circunscribirla ni definirla. Seguimos al Señor en sus pruebas y el desconcierto -¡tantas veces!- puede convertirse en oración. Más que nunca atendamos a aquél incomparable no-temas con el cual los ángeles anuncian las cosas de Dios: -no temas, María, -no temas, José, -No temas, Zacarías... Allí está David, derribando al gigante... ¿No creemos, acaso, en ello? ¿Dónde está nuestra confianza? Las pruebas son el nihilismo y la necedad, pero la vida, que nos ha sido dada, late en nuestro corazón y en el Corazón de Dios Alberto E. Justo  http://flordelyermo.blogspot.com.ar

VISUAL THEOLOGY


The new Jerusalem. Christianity interprets the city as a physical reconstruction, spiritual restoration, or divine recreation of the city of Jerusalem. It is also interpreted by many Christian groups as referring to the Church to be the dwelling place of the saints. John the apostle describes the New Jerusalem in the Book of Revelation in the Christian Bible, and so the New Jerusalem holds an important place in Christian eschatology and Christian mysticism, and has also influenced Christian philosophy and Christian theology. Such a renewal of Jerusalem, if a reconstruction, is an important theme in Judaism, Christianity, and the Bahá'í Faith. Renewed Jerusalem bears as its motto the words Ad librum (Latin: "as by the book".) Many traditions based on biblical scripture and other writings in the Jewish and Christian religions, such as Protestantism, Orthodox Christianity, and Orthodox Judaism, expect the literal renewal of Jerusalem to some day take place at the Temple Mount in accordance with various prophecies ■


The Heavenly Jerusalem. 
Detail of the beautiful Apocalypse Window by Alain Makaraviez, 1980-82. At the west end of Clermont Cathedral, France.






Fifth Sunday of Easter (C)


There is a story that will help us to fully understand the gospel of this Sunday[1]. The renowned artist Paul Gustave Dore once lost his passport while travelling in Europe[2]. When he came to a border crossing, he explained his predicament to one of the guards. Giving his name to the official, Dore hoped he would be recognized and allowed to pass. The guard, however, said that many people attempted to cross the border by claiming to be persons they were not. Dore insisted that he was the man he claimed to be. "All right," said the official, "we'll give you a test, and if you pass it we'll allow you to go through." Handing him a pencil and a sheet of paper, he told the artist to sketch several peasants standing nearby. Dore did it so quickly and skilfully that the guard was convinced he was indeed who he claimed to be. His action confirmed his identity.

Christians have always had the problem of how to tell the world who we are. At some periods in history and still in some places in the world, uniforms have played a very important role in announcing our identity to the world. The quest for uniforms, habits, badges, or banners designed to distinguish believers from non-believers does indeed have its place in the celebration of who are. We are symbolic beings who need to express our faith in symbolic ways. Jesus himself wrestled with the question of how to distinguish his followers from the non-believers around them. But his prescription goes much farther than external habits and uniforms. For Jesus the essential mark of distinction between Christians and non-Christians is not in the way we dress but in the way we live: I give you a new commandment, that you love one another[3].

Love is the Christian identity. Love is the Christian uniform. Love is the Christian habit. If we are wearing the habit of love, we are in. If we are not wearing love as a habit, we are out.

Jesus wants the world to recognize us as Christians, I mean, we need to evangelize and witness to people around us. But effective evangelization and witnessing has less to do with how fluently we speak and more to do with how faithfully we live. As St Francis of Assisi told his friars, "Preach the gospel at all times and use words if necessary."

Mahatma Gandhi was once asked about his view of Christianity. What he said could show us what probably is keeping two-thirds of the world away from the Good News of Christianity: “I have a great respect for Christianity. I often read the Sermon on the Mount and have gained much from it. I know of no one who has done more for humanity than Jesus. In fact, there is nothing wrong with Christianity, but the trouble is with you Christians. You do not begin to live up to your own teachings”

The greatest homage we can pay to the Christian faith is to live in such a way that through us people begin to have a glimpse of the unbounded and unconditional love that God has shown us in Christ ■


[1] Sunday 28th April, 2013, 5th Sunday of Easter. Readings: Acts 14:21-27. I will praise your name for ever, my king and my God - Ps 144(145):8‑13. Apocalypse 21:1-5. John 13:31-35 [St Peter Chanel].
[2] French artist, engraver, illustrator and sculptor. Doré worked primarily with wood engraving and steel engraving.
[3] John 13:34-5. 


Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

Lope de Vega (1562-1635)

IV Domingo de Pascua (C)


A largo de los siglos, los comentarios al discurso del Buen Pastor se ha enfocado sobre todo en los pastores (de la Iglesia) y habitualmente las reflexiones van encaminadas a reforzar su autoridad, a exaltar su papel o a promover vocaciones, lo cual –todo- está muy bien, sin embargo lo importante no son los pastores, sino el Pastor. La primitiva confesión de fe nos presenta a Jesús como el nuevo David, aquel joven que pasó de estar al frente de su ganado a estar al frente de su pueblo. Las [entrañables] palabras del Papa Benedicto XVI en el texto de su renuncia a la sede apostólica tienen un especial significado éste día: «confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo».

Atribuir a Jesús el título de pastor es similar a designarle como maestro o como rey. El papel de estas tres figuras es caminar delante abriendo camino. El maestro va simbólicamente el primero, seguido de los discípulos; el rey va al frente de su pueblo y el pastor camina delante de su ganado. Ninguno de ellos va detrás para que no se pierda o escape nadie. Tienen la tarea de ser la punta de flecha. Los tres deben guiar a quienes les siguen hacia la liberación. Es como un nuevo éxodo.

De Cristo pastor se nos dice que ama a sus ovejas a las que ha comprado con su propia sangre[1], que las guía, que las busca si se pierden, que las defiende con su vida, que ellas lo reconocen, que la autoridad que manifiesta sobre ellas está fundada en su entrega y su amor, ¿qué puede significar pues para nosotros hoy la figura de Cristo pastor?

Nuestro seguir a Cristo pastor nos da un sentido global de la vida y el mundo. Sabemos de quién nos hemos fiado y adónde vamos. En Él se fundamentan nuestra esperanza y nuestra serenidad. En una sociedad que sólo da visiones fragmentadas de la realidad, que no sabe cómo encontrar los valores morales fijos y que todo lo convierte en instrumento (incluso al hombre mismo), la figura del Maestro nos marca la dirección. Jesús one way, Jesús es el único camino, la dirección obligada.

Tener experiencia interior de Jesús como pastor nos lleva a reconocer la voz del Maestro dondequiera que resuene. Siguiendo su consejo, hemos de estar atentos como las serpientes, y volando como palomas con una libertad transparente y solidaria[2]; hoy es un buen día para hacernos preguntas: ¿En qué medida sirve Jesús de orientación a mi vida? ¿Me siento parte de la Iglesia? ¿He pensado y valorado lo que la fe aporta a mi vida?

La Eucaristía que celebramos este medio día es un encuentro gozoso con Cristo Pastor –Palabra, Cuerpo y Sangre: el mejor alimento que nos ofrece- y este encuentro nos debe dar la fuerza necesaria para que a lo largo de la semana sigamos su camino y hagamos algo para que también a otros llegue la Buena Noticia y la esperanza de la fe ■


[1] Hch 20, 28
[2] Cfr Mt 10, 16. 

nEw-oLd-IdEaS


Queridísimos hermanos, os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria  Benedicto XVI, Vaticano, 10 de febrero 2013.

VISUAL THEOLOGY


One of the images represented the most in the art of the catacombs is the Good Shepherd. While the model is taken from pagan culture, it immediately takes on a Christological significance inspired by the parable of the lost sheep. Christ is thus represented as a humble shepherd with a lamb on his shoulders as he watches over his little flock that is sometimes made up of only two sheep placed at his sides ■




Fourth Sunday of Easter (C)


We Christians have a very interesting laundry service. Or at least it seems that way if you listen to the second reading from the Book of Revelation. People are presented from every nation carrying palm branches and wearing long white robes, robes that they washed and made white with the blood of the lamb. I'm sure you can all recognize that this is just a little sampling of the elaborate symbolism of the book of Revelation. The long white robes represent the baptismal commitment of people from every nation. Their palm branches refer to their being martyrs or witnesses to Christ. The white color means their purity, single purpose in life, to serve God. This purity, this whiteness, is attained through sacrifice. They wash their robes white then by following Jesus in sacrifice, in the blood of the lamb[1].

God is very much aware of their sacrifice, their efforts to serve his kingdom. He knows us. He sees our efforts. He protects us. So often we have this terrible image of God as watching for us to slip up so that he can say, "Gotcha". But God sees the entirety of our lives, not just our mistakes. He sees our intentions, our desires, and all that we do.  I often will tell people that God sees sacrifices we make that have become such a part of our lifestyles that we just take them for granted.  God sees them. Like the numerous times you stop whatever you are doing to make time for someone else, your spouse, your children, a person that needs your attention. God sees those times even if you don't give them a second thought. He sees. He knows. He loves. He protects.

The reading from the book of Revelation particularly applies to martyrdom. Directed as all the readings during the Easter season are to neophytes, the newly baptized, as well as to all Christians to help us focus on the fundamentals of the faith, this reading reminds us that Christianity demands martyrdom. All Christians are called to be martyrs.  The word martyr means witness. We may or may not be confronted with the choice of torture and death to preserve and give witness to our Christianity, but we always have to give witness to our being Christians.  This means putting others before ourselves. It means standing up for what is ethically, morally right even when, as so often, we are in the minority and an object for scorn. It means keeping the source of our strength, our faith life, flourishing through prayer and meditation, through the sacraments and community worship.  These are just some of the myriad of ways that we are called to give witness, be martyrs for Christ.

John saw a huge crowd there in heaven. A number no one could count. Today we ask ourselves, “Are we in that crowd? Are we wearing long white robes as a symbol of our commitment to Christ?  Do we carry palm branches as a sign that we are witnesses to Christ, martyrs?  Do we continually join Jesus in sacrifice, thus washing our robes in the Blood of the Lamb?” Today we pray for the courage to live out our baptismal commitment ■


[1] Sunday 21st April, 2013, 4th Sunday of Easter. Readings: Acts 13:14, 43-52. We are his people, the sheep of his flock - Ps 99(100):1-3, 5. Apocalypse 7:9, 14-17. John 10:27-30 [St Anselm].

File:Apokalipsis XVI.jpg
Los cuatro Vivientes 
y los veinticuatro Ancianos 
se postraron delante del Cordero. 
Tenía cada uno una cítara 
y copas de oro llenas de perfumes, 
que son las oraciones de los santos.

Y cantan un cántico nuevo diciendo: 
«Eres digno de tomar el libro 
y abrir sus sellos 
porque fuiste degollado 
y compraste para Dios con tu sangre 
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación 
 Apoc 5, 8-9. 

III Domingo de Pascua (C)



Pedro, pescador en aguas galileas, el de las tres negaciones en el Patio del Pontífice... ¡quién te ha visto y quién te ve!: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (…) Vosotros le matasteis. Salieron contentos de haber sido ultrajados por el nombre de Jesús. ¿Es posible? ¿Es el mismo Pedro? Realmente es un hombre nuevo. Está de por medio la sabia pedagogía del Maestro: ir haciendo de Simón roca firme de la Iglesia que nace. Está de por medio la humillación del pecado, el encuentro con el Señor Resucitado y la promesa ratificada con el perdón de los pecados[1]. 

Es el Señor, dice Juan; y hay luego un diálogo sublime de amor tan humilde como sincero: Tú lo sabes todo… El desenlace lógico hubiera sido: "Mira, Simón; tú, de Roca, nada; voy a buscar alguien que no tenga miedo". Pero la originalidad de Dios es la fidelidad que permanece: Apacienta mis ovejas.

Sacaste mi vida del abismo; me hiciste revivir cuando ya bajaba a la fosa... cambiaste mi luto en danzas canta el Salmo con Jesús Resucitado, y cantan Pedro y todos lo que no han hecho de la Resurrección historia de archivo o motivo de disertaciones filosófico-teológicas..

Llamamos a Jesús Maestro y decimos bien, porque lo es. Escuela divina, sin libros gruesos, ni profusión de papeles, muy aptos –es verdad- para ilustrar la Fe, pero ineptos para despertarla. Aquí están doce catequistas, formados a golpe de historia vulgar de cada día –ilusiones, cansancio, crisis, virtudes, pecados, esperanzas, frustraciones- iluminada por la Palabra y los Signos del Maestro. ¡Cuántas veces se han quemado a sacerdotes jóvenes (y algunos maduros) lanzados a misiones diversas (siempre a dar la vida) sin una experiencia, seria e iluminada, de la propia debilidad, del perdón y de la fuerza de la Resurrección! Traían su buena voluntad, su juventud buscadora, sus valores humanos ciertos, pero  traían también el lastre de una naturaleza que se escandaliza de la Cruz, invariablemente presente en la aventura: fracasos, desilusiones, rutina, soledad o persecución...

La comunidad de Jesús la constituyen aquéllos que anónimamente conservan la sensibilidad para reconocerlo y confesarlo en medio del mar del mundo, como Juan y Pedro. La Iglesia, aunque jerárquica, no se basa en la autoridad, sino en la enorme capacidad creyente de la comunidad anónima. Sin la fe de la comunidad no sería posible el encargo de Pedro. Por eso, su autoridad es ejercida en la modestia y en el servicio a esa comunidad, que capta a Jesús en el mar del mundo. Y, sin embargo, a Pedro se le ha confiado una misión dentro de esa comunidad que todos debemos reconocer y agradecer.

Al final del relato evangélico vemos a Jesús que prepara la mesa para la comunidad de sus hermanos Es la tarea del Resucitado: congregar a los discípulos, animar a los desfallecidos con el don del Espíritu, alimentar a los que han hecho la experiencia de su radical debilidad con el pan y los peces de su Presencia. Él ha inaugurado el Reino y lo deja ver en la fraternidad de los discípulos. Por eso la experiencia pascual con la donación del Espíritu hace aparecer la Iglesia. Y en la celebración de la Eucaristía se congrega y se alimenta la comunidad de la iglesia.

El Señor nos conceda que los que nos hemos gozado en este encuentro con Él, llenemos nuestro mundo con la buena noticia de su mensaje y así hagamos presente su Reino




[1] M. Flamarique V, Escrutad las Escrituras. Comentarios al Ciclo C,  Desclee de Brouwer, BILBAO 1988, p. 7.

nEw-oLD-iDEaS


Sabemos que vamos sumergidos en el Misterio que nos excede... La hora del "descenso" es ésta y no hemos de descorazonarnos cuando sufrimos lo que no aguardábamos. Topamos con la cizaña, es verdad, pero no podemos circunscribirla ni definirla. Seguimos al Señor en sus "pruebas" y el desconcierto -¡tantas veces!- puede convertirse en oración. Más que nunca atendamos a aquél incomparable "no-temas" con el cual los ángeles anuncian las cosas de Dios: -no temas, María, -no temas, José, -No temas, Zacarías... Allí está David, derribando al gigante... ¿No creemos, acaso, en ello? ¿Dónde está nuestra confianza? Las pruebas son el nihilismo y la necedad... Pero la vida, que nos ha sido dada, late en nuestro corazón y en el Corazón de Dios 

VISUAL THEOLOGY


Vases hanging above The Stone of Anointing (Stone of Unction) in the entrance to the Church of the Holy Sepulchre. The vases contain water with rose essence that drips down on the Stone of Anointing, which visitors often touch, or wipe with cloth to carry the sweet fragrance

Third Sunday of Easter (C)


Today let’s focus in on the fisherman, the head of the apostles, the first Bishop of Rome, the first pope. We come upon him in today’s Gospel reading some time between the first Easter experience of the Lord in the Upper Room and Jesus’ Ascension to the Father.  Peter and his companions were fishing. They had been fishing when Jesus first called them and told them they would become fishers of men. When this time they had no success fishing, the Lord called them to cast their nets to the right side of the boat.  After they brought up a haul of fish, Peter realized that this is the Lord, tucked in his clothes, and jumped into the water.  He would not wait to row ashore. He wanted to be with Jesus. His companions followed shortly afterward with the fish, 153 huge ones.  Why 153? Why not 150 or 175, or some other number? 153 was the number of the then known nations of the world. The apostles would be hauling in all people throughout the world[1].

Peter’s three affirmations of the Lord follow.  Simon, son of John.  Do you love me more than these? Simon was put distressed that Jesus asked him a third time… Peter’s three affirmations were more than the antitheses of his three denials.  Peter was now being called to show that he really loved Jesus by caring for the Lord’s people.

And so, the Lord calls out to me and to you: “Joe, Mike, Linda, Teresa, Do you love me?” “Yes, Lord, you know I love you.”  “Then care for my people; do something about it, care for my people.”  And the Lord calls out to every single one of us.  Do you really love me? We say we love him. But anyone can say anything.  If we really love Him, we are going to do something to show we love Him.  We are going to care for His people.

Peter and John did not want to be flogged, but if it was the result of calling people to Jesus Christ, it was worth it, infinitely worth it.  Nor did Peter want to be put to death, as Jesus told him he would be at the end of the Gospel of John. That was physical death.  The Love of the Lord is forever.  We do not want to be excluded from the inner circle at school, work, or even at home.  But if it results in people coming to Jesus, it is infinitely worth it.  We do not want to make so many hard choices in life, denying ourselves the immoral pleasures of the world, but we do so for the sake of the Lord.  His sheep need us to be wholesome, sincere, and People of God.

And in the long run, when we recognize that this world is limited, but the Lord is forever, when we admit that the happiness we are tempted to seek is shallow and selfish and not happiness at all, we enter into the Church, we experience the joy of the Lord, joy that is ours forever, and we look up and say, He is Risen


[1] Sunday 14th April, 2013, 3rd Sunday of Easter. Readings: Acts 5:27-32, 40-41. I will praise you, Lord, for you have rescued me - Ps 29(30):2, 4-6, 11-13. Apocalypse 5:11-14. John 21:1-19.

Y entonces uno se queda con la Iglesia, que me ofrece lo único que debe ofrecerme la Iglesia: el conocimiento de que ya estamos salvados –porque esa es la primera misión de la Iglesia, el anunciar la salvación gracias a Jesucristo- y el camino para alcanzar la alegría, pero sin exclusividades de buen pastor, a través de esa maravilla que es la confesión y los sacramentos. La Iglesia, sin partecitas.

laus deo virginique matris